¿Cuáles son las formas adecuadas para corregir a mis hijos?

Chocomamás

 

Si en algún momento te has hecho la pregunta de ¿Cuáles son las formas adecuadas para corregir a mis hijos?, esta información puede serte de gran ayuda para lograr que tus hijos se porten bien.

Hay muchas teorías y métodos acerca del “castigo” y corrección de los comportamientos indeseados y no óptimos de los pequeños.

Sin importar cual sea la forma más usada, una cosa si es segura, el castigo físico no es algo recomendado ya que esta es una forma de “educar” mediante el dolor y que puede generar consecuencias adversas en la relación de los pequeños con los padres y el mundo que les rodea.

¿Que hacer entonces cuándo tu hijo se porta mal?

Debemos tener en cuenta que las “pataletas y berrinches” son simplemente una forma de expresión que los hijos usan cuando tratan de comunicar un malestar o inconformidad sobre algún tema.

Si bien estas son formas “molestas” y muchas veces te pueden hacer molestar como padre o madre, debes de todas maneras tener mucha paciencia para encontrar un medio adecuado y correcto de expresarte con tu hijo para hacer que la comunicación entre ambos se dé de manera ideal y para que, desde pequeños, él o ella aprendan a resolver conflictos y situaciones en sus vidas sin necesidad de recurrir a la violencia o al castigo físico.

Sólo pongámonos a pensar en un momento en el mecanismo del castigo mediante el dolor físico. Cuando éste es aplicado en tu hijo, cuando aparecen los “correazos”, las palmadas o los pellizcos no se deja mucho lugar al entendimiento o a la comprensión del porque se le está reprimiendo o castigando y, en su lugar, se genera en tu pequeño una asociación al dolor que, con el paso del tiempo, no le permitirá madurar o desarrollar adecuadamente su lado cognitivo.

En palabras simples, debes intentar por todos los medios evitar los golpes y el dolor físico y en vez de eso establecer una fuerte y sincera comunicación con tu hijo cuando estés tratando de corregirlo por alguna circunstancia.

Los castigos y regaños son necesarios y efectivos siempre y cuando lleven en ellos una lección moral y de aprendizaje que les sirva para el futuro y que sepan comprender.

Por ejemplo, en vez de la correa, siéntalo y explícale el porque estuvo mal lo que hizo. Quizás no puedas hacerlo en el momento mismo de su travesura o daño pues su mecanismo de defensa más común (que también es en cierta forma un instinto de supervivencia) será ponerse a llorar o a patalear. Debes entonces llenarte de paciencia y esperar a que se calme un poco para que, luego del “berrinche”, su mente esté más abierta a recibir la lección que quieres enseñarle por medios más pedagógicos y educativos.

Una buena manera de entablar una buena comunicación con tu hijo es permitirle expresarse acerca de lo sucedido, preguntarle con calma y atención acerca de la razón de su comportamiento y de porque cree él o ella que se equivocó. Quizás haya una razón de fondo para lo que hizo, probablemente esté protestando por algo en su vida que le incomoda pero que no te lo dice y simplemente recurre a esos otros comportamientos no deseados para llamar tu atención.

Una vez tu pequeño entienda (con buena comunicación y MUCHA paciencia de tu parte) las consecuencias de sus actos y la necesidad de corregirlos, puedes reforzar aún más tu mensaje acordando con él alguna manera de enmendar lo que hizo, es decir, debes permitirle y ayudarle a que el hecho no se quede en simple castigo verbal o de “no poder salir a jugar”, sino que tienes también alternativas como “Ok, hijo, quebraste el vidrio del patio con tu balón, así que vamos a hacer un trato. Lavarás la loza de todas las noches por una semana y así podrás pagar el daño que hiciste. Es algo que quiero que entiendas que debes hacer para que aprendas a tener un poco más de cuidado con las cosas de la casa”.

Y así por el estilo, existen muchas formas y alternativas de corregirle apelando a su comprensión y, de paso, reforzando sus valores en muchas cosas como el respeto a lo ajeno, el valor del trabajo, la humildad, el reconocer los errores y demás.

No se trata de ser “alcahueta” pero tampoco muy severo con él o con ella. Busca siempre la buena, honesta y abierta comunicación con tu hijo… tarde o temprano esto será muy valorado.

En resumen, enséñales a expresarse con naturalidad sobre la vida, lo correcto y lo incorrecto y evita que repriman sus sentimientos mediante severos castigos físicos que simplemente les harán encerrarse más en sí mismos.

De esta manera, estarás aportando a la construcción de una mejor sociedad mediante la formación y corrección de hijos que practiquen la expresión y el amor… antes que el dolor.

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